Sobre Energías Renovables

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Fuente: www.neosolar.com.br

(De izquierda: hidroelectricidad, pequeñas hidroeléctricas, eólica, solar, maremoto, energía ondulatoria, geotermal, biomasa)

El tema de la energía es una de las principales variables de debate y preocupación del sistema capitalista. Se remonta a un problema relacionado con la propia sobrevivencia humana en diferentes momentos históricos. El capitalista en particular, desarrolla una fuerte búsqueda de fuentes alternativas de energía, especialmente el petróleo, en el siglo XX, lo que refleja un proceso histórico de crecimiento nunca antes experimentado. Los límites de este crecimiento están empezando a ser debatido en los años 1960 y 1970, debido a la escasez prevista de recursos no renovables y la incapacidad de eliminar esta falta de tecnología de energía. El debate en torno a las fuentes de energía alternativas como la hidroeléctrica y de combustible de etanol en Brasil maduró durante este tiempo, pero todavía seguía siendo limitada por alternativas económicas para reemplazar al petróleo para mantener el sistema capitalista. La realidad de los problemas de exclusión y ambientales cuestiona este modelo de desarrollo y esto se refleja también en la discusión de la matriz energética.

Se entiende que el desarrollo económico debe promover el cambio estructural y también cualitativo en la sociedad, sin embargo, en el modelo de desarrollo capitalista, basado en la constante expansión del capital, se ha demostrado que muchos países siguen al margen de una distribución equitativa de la riqueza, a pesar de sus crecientes los productos interiores brutos (PIB). De acuerdo con Rampazzo (2002, p. 159) “Es necesario reconsiderar la organización económica de la sociedad, la utilización cualitativa y cuantitativa que hace de sus recursos naturales y las consecuencias [del comportamiento] de sus agentes económicos.” Un enfoque sistémico y multidisciplinario para minimizar los problemas de la pobreza, especialmente en los países en vías de desarrollo y los países menos desarrollados, es imprescindible en la búsqueda de soluciones armónicas para el trade-off entre crecimiento y medio ambiente.

Se entiende que existe una relación directa entre el crecimiento del PIB y el consumo de energía, como ha señalado Furtado (2012). De primitivo al hombre tecnológico, el consumo de energía en sus diversas formas y en sus diferentes intensidades se relaciona con la evolución de la humanidad, dada su importancia como insumo en los procesos de transformación industrial o la generación de servicios. Para la mejora de las relaciones sociales, el desarrollo del comercio, el progreso tecnológico y la expansión económica y geográfica de determinados países se ha producido apropiación y exploración de alguna forma de energía. Como ejemplo Reis et al. (2012) resalta el caso del petróleo y del carbón, que ya eran conocidos en la antigüedad, y han sido explotados comercialmente por primera vez en los Estados Unidos (Pennsylvania), sólo en la segunda mitad del siglo XIX.

Al analizar las sociedades industriales, se puede observar que han optado por una trayectoria de alto consumo energético. Según Furtado (2003) el uso de innovaciones tecnológicas fue intensivo en términos de energía per cápita. Este modelo fue seguido por muchos países en desarrollo, pero con resultados por debajo de las expectativas. Las particularidades de cada país, su trayectoria histórica, y por lo tanto su organización económica, aspectos políticos y sociales llevan a diferentes perspectivas sobre la relación entre la energía y el desarrollo, teniendo en cuenta que la producción de riqueza no se limita a la producción material. El desarrollo sostenible requiere un crecimiento sostenible y para los países en subdesarrollo es el mayor desafío de mitigar el problema de la pobreza y la miseria, mientras que en los países en desarrollo es la búsqueda de armonizar el crecimiento económico con las exigencias ambientales y sociales. Note que, en respuesta a la primera crisis del petróleo, las sociedades industriales comenzaron a considerar más seriamente la sustitución del petróleo por otras fuentes de energía (SRIA et. Al., 2012) y soluciones tecnológicas en la eficiencia energética como una forma de desacelerar la falta de suministro (Furtado, 2003). Según el mismo autor, este comportamiento se observa desde 1973 con la difusión de tecnologías que ahorran recursos energéticos en comparación con el paradigma de crecimiento relacionado con el uso intensivo de energía, especialmente los no renovables, que eran baratos y asequibles. “Hasta finales de la década de 1960, el mundo no conoció la palabra rareza de energía” (SRIA et al, 2012: p. 22).

El progreso en los estudios relacionados con el tema de la energía indica que los aspectos puramente técnicos (demanda de energía y suministro) son simplistas y no implican soluciones al problema del crecimiento y el desarrollo sostenible. “La importancia de la oferta y la demanda energética para el desarrollo del sistema económico es el resultado de diversas interacciones entre las diferentes dimensiones económicas que involucran al sector energético” (PINTO JUNIOR, 2007, p.22). Tabla 1 (a continuación) resume la gama de dimensiones propuestas por Pinto et al. (2007) y las posibles interacciones posibles gracias al impacto de las actividades del sector energético.

Tabla 1 – Dimensiones del sector energético brasileño

Dimensiones Demanda y suministro de energía y las posibles interacciones a través del impacto del sector energético
Natural ¿Cómo se logra el desarrollo sostenible en cuanto al control de emisiones de gas de efecto invernadero y el cambio climático?
Social ¿Cómo afecta el sector energético el desarrollo regional y qué efectos tienen las políticas públicas en las poblaciones locales en términos de: trabajo, ingreso, salud, educación, vivienda y seguridad, desigualdades, entre otros que no se han señalado aún.
Económico Las interacciones entre el crecimiento regional y los aspectos políticos macroeconómicos, microeconómicos, tecnológicos e internacionales.
Institutional Orientación política, capacidad y esfuerzos gubernamentales, así como esfuerzos de sociales respecto al alcance del desarrollo sostenible.

 

Fuente: adaptado de PINTO JUNIOR et. al (2007)

Debe tenerse en cuenta que las decisiones de la política energética son decisiones a largo plazo, y por lo tanto las variables consideradas deben cubrir la más amplia gama de opciones que exprese la mejor relación costo-beneficio sostenible. Se entiende que las políticas nacionales son altamente influenciadas por las decisiones dentro de las opciones de energía disponibles para la economía. Para la planificación y la toma de decisiones para estar más cerca de la realidad es necesario cuantificar y organizar todas las relaciones entre los recursos energéticos con sus respectivas cadenas energéticas. La matriz energética busca representar esas relaciones en el largo plazo. La matriz energética a largo plazo articula la cantidad de recursos disponibles para la producción de energía en una determinada región. Para Reis et al. (2012, p.314) “[…] la matriz de energía es un conjunto de balances energéticos periódicos, construido para un período futuro, teniendo en cuenta diferentes escenarios de evolución de los factores que puedan afectar a la matriz”.

La planificación del sector energético es esencial para garantizar la continuidad del suministro de energía al “costo más bajo, con el riesgo más bajo y con los más bajos impactos socio-económicos y ambientales” (Pereira et al., 2005, p.11). En otras palabras, los mismos autores reafirman que “[…] las características técnicas y económicas, así como los aspectos de amplitud y complejidad involucrados en el funcionamiento de la industria energética explican la importancia de la planificación en el sector energético.” (Pereira et . AL 2005, p.11)

A partir de entonces una gran parte de la planificación tuvo un énfasis en las actividades de planificación en el sector energético brasileño. Como consecuencia de los efectos de las crisis de suministro de energía muchos de los países llegaron a reexaminar sus fuentes de energía y intentaron pesar los riesgos asociados a las incertidumbres del escenario internacional. En el caso de Brasil, se puede concluir que no había ninguna planificación o estudio sobre fuentes renovables de ningún tipo. Sin embargo, fue después de la crisis de suministro y con la posibilidad de interrumpir el círculo expansivo de la economía, que las autoridades como Eletrobras comenzaron a ver las fuentes renovables como una respuesta alternativa a la crisis (Pereira et al., 2005).

Según Furtado (2003) el tiempo desde 1967-1973 que se conoce históricamente como el “milagro económico” se caracterizó por las altas tasas de crecimiento de la economía brasileña. La industria automovilística tuvo una gran participación en los resultados del “milagro”, que se podía ver en la producción de más de 700.000 vehículos de pasajeros y comerciales en 1973. Pires (2002, p. 129) afirma que “los resultados positivos durante la expansión 1968 -73 eran, en principio, por el mero uso de la capacidad industrial para la expansión del sector de bienes de consumo duraderos “.

La medida tomada por el gobierno de Brasil con el fin de hacer frente a los altos precios del petróleo en el mercado internacional fue intensificar el proceso de sustitución de importaciones y el incremento de las exportaciones. Según Furtado (2003) la manera más viable para salir fue incentivar y la ampliación de los sectores productivos industriales, es decir, aquellos con alto consumo de energía por unidad de valor agregado de la producción, tales como del sector de los bienes intermedios. Este debate, que se caracteriza por el uso de los recursos naturales locales, como el agua, necesitaban financiación para proyectos industriales ambiciosos que finalmente resultó en una deuda externa hasta el final de la década de los años 1980.

Se puede observar que la elección de la sustitución de importaciones no sólo lleva consigo implicaciones económicas, sino que también obligó al país a revisar sus opciones de energía y aumentar su autonomía en términos de las importaciones de petróleo. Por lo tanto, se puede señalar, que la trayectoria económica del país está directamente relacionada con sus opciones del mejor uso de sus recursos naturales, especialmente el agua; su exploración de las alternativas de energía; así como la búsqueda de una mayor independencia en el uso de petróleo gracias a la maduración de las tecnologías de extracción (Furtado, 2003).

A diferencia de lo que ocurrió en la década de 1973, actualmente el gobierno brasileño hace que los esfuerzos de incentivos en el sentido de promover la diversificación y la exploración de formas alternativas de energía, con el fin de ampliar su capacidad de ofertas. Por ejemplo, el país es reconocido internacionalmente por su exitosa implementación del uso de la caña de azúcar en el sector del transporte y el suministro de plantas de energía (con el bagazo de la caña de azúcar) e recientemente, el descubrimiento de una capa de pre-sal, lo que pone la economía brasileña en una posición cómoda entre los grandes proveedores de petróleo en el largo plazo.

Las relaciones económicas de Brasil y las resultantes relaciones políticas con los mercados externos garanticen su financiación y la atracción de capital extranjero, por lo que la disponibilidad del suministro energético es una característica competitiva en comparación con los países que compiten en la carrera por el capital productivo. Debe tenerse en cuenta que, a pesar de los indicadores positivos de desarrollo económico, la existencia de fallas de mercado, se puede observar insuficiencia de las inversiones en la exploración de las energías alternativas y marcos regulatorios importantes que no están definidos en la esfera política.

Hay un lado del país de oportunidades (Brasil) que debe prever y encontrar soluciones adecuadas para resolver los problemas urgentes de sus opciones de desarrollo. Como se ha señalado anteriormente, la historia del crecimiento económico de Brasil ha estado ampliamente vinculada a sus opciones en el uso de la energía. Las elecciones de ayer influencian en las políticas de la energía actuales y, en consecuencia, influirán en la planificación energética en los próximos años. Teniendo en cuenta las opciones de política energética a partir de una concepción sistémica, sin embargo, el desarrollo económico, ambiental, tecnológico, asi como las relaciones laborales y ambientales, se enfrenta un camino sin retorno.

La matriz energética brasileña en perspectiva 2001-2010:

La decisión sobre la combinación de energía no depende únicamente de la disponibilidad de los recursos naturales o el potencial de desarrollo de una determinada fuente de energía, sino también de las decisiones que surgen de las relaciones sociales y políticas. Brasil tiene una gran disponibilidad de fuentes de energía, con una mezcla compuesta de un 47,5% de las energías renovables a nivel mundial, mientras que este porcentaje es sólo del 13% (BEN, 2011).

Energias no renovables:

Los datos de la edición 2011 del Ben, con el año base 2010, muestra que la energía no renovable representa el 52,5% de la producción total de energía primaria. Cabe señalar que a partir de la suma de las energías renovables producidas en el año 2010, la producción de petróleo fue del 42%, el gas natural del 9%, vapor-carbón 0,9%, y 0,7% de uranio. La producción de petróleo en 2010 alcanzó los 119.595 (103 m3), un aumento del 5% respecto a 2009, cuando la producción era de 113.520 (103 m3) (BEN 2011 p. 40). Según Reis et al. (2011) considerando como referencia el continente de América del Sur, Brasil tiene casi cinco millones de km2 en las cuencas sedimentarias. En las Américas, esta es la segunda mayor reserva de petróleo confirmadas. En 2010 Opep registrado 12,85 millones de barriles en las reservas confirmadas.

Energias Renovables:

De acuerdo con un informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), publicado el 29 de noviembre de 2011, Brasil se destaca en el uso de las energías renovables, pero concentra sus esfuerzos en sectores como la producción de energía hidráulica y / o de los biocombustibles. El documento señala que los Estados Unidos $ 7 mil millones se invirtieron en energías limpias, poniendo a Brasil entre los cinco países que invirtieron más en esta forma de exploración de energía 2010. Datos de BEN (2011, p. 20) confirman que en 2010 la proporción de las energías renovables fue del 47,5% del total de la producción de energía primaria. El sistema agroindustrial de la caña de azúcar es de significativa importancia en la diversificación de la matriz energética brasileña. La Figura 1 muestra que Brasil e India son los mayores productores del mundo de la caña de azúcar. Individualmente, Brasil es considerado el mayor exportador de azúcar, con 25,3 millones de toneladas en 2011 (ANUÁRIO ESTATÍSTICO DA AGROENERGIA, 2010).

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Figura 1 – Mayores productores de la caña de azúcar, en milliones de toneladas (producción)

Fuente: Statistical Agroenergy Yearbook 2010 (2012)

La Figura 1 muestra la evolución de la producción brasileña de caña de azúcar. Es importante señalar que mientras que los derivados de la caña de azúcar crecieron 87% entre 2001 a 2008, la energía hidroeléctrica disminuyó 7%. Según Reis et al. (2011, p. 276) “el sector del alcohol de caña de azúcar contribuyó significativamente a la diversificación de la matriz energética brasileña.” En 2010, los datos del BEN (2011) indican un crecimiento del 11,6% en la producción nacional de azúcar (37,7 millones de toneladas) y un crecimiento del 7,1% en la producción de etanol.

El documento Brasil Sustentable (Sustainable Brasil) señala: perspectivas del petróleo, el etanol y los mercados de gas (2011), publicado por una asociación entre la Fundación Getulio Vargas y la consultora Ernst & Young Terco y llama la atención sobre el tema de las prácticas de los precios en los mercados. De acuerdo con los datos del estudio, la política de precios de Petrobras impactó el mercado del etanol sustancialmente.

Se puede considerar como una ventaja que Brasil sigue siendo un mercado cerrado y que domina la producción de etanol, lo que permite a los productores eligir libremente si quieren producir azúcar o priorizar el mercado del etanol externo. “El grado de importancia que el etanol tiene como fuente de energía en Brasil no tiene paralelo en ningún país en este momento, siendo el resultado de un proceso histórico.” (FGV Ernst & Young, 2011) Esto se refiere a Pro-alcohol, el Programa Nacional de Etanol (Programa Nacional do Álcool) que fue establecido en el año 1975 durante la legislación del entonces presidente Ernesto Geisel, con el objetivo de sustituir la gasolina por etanol en vehículos de combustible. Además, las características del mercado, tales como el precio relativamente alto para el petróleo y sus derivados en el mercado interno, los factores técnicos como la física nacional y el potencial tecnológico para la producción de caña de azúcar, así como la base agroindustrial que es característica para el país, de cierta manera garantizan al Brasil una posición cómoda en la producción y el uso de esta fuente de energía.

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Figura 2 – Desarrollo de la producción brasileña de caña de azúcar

Fuente: Statistical Agrienergy Yearbook 2010 (2012)

En 1976 el Ministerio de Minas y Energía presentó por primera vez un documento que iba a ser conocido como el Balance Nacional de Energía (Balanço Energético Nacional – BEN), que contiene el registro del consumo de energía primaria de los últimos diez años. Treinta y cinco años después de la primera publicación, el balance actual muestra los flujos de energía de las energías primarias y secundarias (Reis, 2011). Las tablas 2 y 3 fueron adaptadas a partir de los datos consolidados del BEN (2011).

Las Tablas 2 y 3 hacen un resumen de los patrones de los principales derivados de la caña de azúcar: alcohol anhidro (como un aditivo para la gasolina) y alcohol hidratado. Ambos se utilizan en el sector del transporte, básicamente para el transporte por carretera, y el bagazo de la caña se quema por las refinerías propias para la producción de energía.

Tabela 2 – Alcohol Anhidro (103 m3)

Flujo 2001 2005 2010
producción total 6,481 8,208 8.037
consumo total 6,139 7,775 7,680
% sector de transporte 98% 98% 92%

Fuente: los autores, adaptado del BEN (2011, p.64).

Tabela 3 – Alcohol Hidratado (103 m3)

Flujo 2001 2005 2010
producción total 4,985 7,832 19,926
consumo total 5,444 6,214 18,059
% sector de transporte 83% 91% 90%

Fuente: los autores, adaptado de BEN (2011, p.64).

El alcohol hidratado se ha utilizado en Brasil desde 1979, cuando los primeros autos de etanol fueron liberados en la segunda fase del Programa Nacional Pro-alcohol etanol. El programa fue una iniciativa entre el gobierno brasileño y la industria del automóvil, con el objetivo de aumentar la demanda de etanol como combustible. En la actualidad, el alcohol hidratado compite con la gasolina debido a la disminución de los precios en el sector, la fluctuación del precio por el galón de petróleo en el mercado internacional y por las diferencias fiscales entre la gasolina y el etanol. Se puede decir que a partir del año 2003, con la difusión de los biocombustibles y autos flex, el interés de los consumidores en el alcohol hidratado se levantó. Los costos más interesantes y la posibilidad de utilizar el etanol, así como la gasolina en cualquier proporción, las ventas apalancadas en este tipo de vehículos, pueden ser considerados razones por los cuales ya son líderes en el mercado para vehículos ligeros (EMBRAPA, 2012).

Paolielo (2006, p.22) observó que hay un aprovechamiento energético significativo al respecto de la quema de bagazo de caña de azúcar en calderas que se utilizan con más frecuencia por las plantas de energía y otros sectores de la energía para satisfacer sus propias necesidades de energía. Ese autor dice que algunas plantas de energía hacen que haya exceso de disposición en las empresas de suministro de energía. La tabla 4 muestra el resumen de la producción y el consumo final de bagazo de caña, señalando el aumento de la proporción del sector de la energía en el consumo final de bagazo de caña.

Tabela 4 – bagazo de caña de azúcar (103 t)

Flujo 2001 2005 2010
Producción total 78,040 106,470 160,333
Consumo total 78,040 106,470 158,271
Transformación 4,406 7,176 12,752
Consumo final 73,634 99,294 145,519
% sector energético 37% 38% 42%
% industria 63% 62% 58%

Fuente: Authores, datos del BEN (2011, p.46)

Según Reis (2011) el uso del agua como fuente de energía se intensificó en el siglo 17 en Europa debido a la utilización de molinos de viento que se utilizaban para obtener energía mecánica necesaria para bombear agua y moler los granos, entre otros usos.

Brasil tiene una capacidad de generación de energía hidroeléctrica significativa en comparación con otros países con recursos hídricos. De acuerdo con Anell (2011) los diez mayores centrales hidroeléctricas producen en la actualidad el 28,9% de la capacidad instalada en Brasil y ellos llegan a un agregado de 32,9 mil megavatios (MW) de suministro. La capacidad total del país es de 114.07 mil MW, incluyendo clorhídrico, termopar, viento, solar y plantas de energía de onda. El banco de datos de información sobre generación (BIG) de la Agencia Nacional de Energía Eléctrica brasileña (ANEEL) señalan que la capacidad total de estas plantas de energía equivale al 42,7% del 77,3 mil MW solamente del potencial de generación hidroeléctrica.

La Figura 3 muestra los cinco países con mayor capacidad hidroeléctrica instalada (GW) entre 2004 y 2008. Brasil aparece en el tercer lugar del ranking con una capacidad aproximada de 77,5 GW en 2008, que es del 3,8% de la capacidad instalada en el mundo en general (Statistical Yearbook AGRIENERGY, 2011).
Figura 3 – capacidad hidroeléctrica instalada global: 5 países más grandes (GW)

2004 2005 2006 2007 2008 % (2007/08) Parte % (2008)
Mundo 752.4 772.4 795.9 825.2 856.8 3.8 100
China 105.2 117.4 128.6 145.3 171.5 18.1 20.0
EE.UU. 77.6 77.5 77.8 76.9 77.9 0.1 9.1
Brasil 69.0 70.9 73.7 76.9 77.5 0.9 9.1
Canadá 70.7 71.8 72.7 73.3 74.4 0.0 8.5
Rúsia 45.5 45.8 46.1 46.8 47.0 0.4 5.5

Fuente: Statistical Electrical Energy Yearbook (2011, p. 13)

Note: datos de EE.UU. de la Energy Information Administration (EIA). Datos de Brasil del Balance Energético Nacional (BEN).

A pesar de que los indicadores apuntan a una tendencia a la formación de un parque hydrothemal en Brasil, los datos muestran que el potencial hidráulico del país sigue siendo muy significativo. Sin embargo, el país hace frente a algunos obstáculos en la exploración de su potencial hidráulico. En un documento presentado durante el 2011 Brasil Energía Frontier en agosto de ese año, el “potencial de energía hidráulica económicamente viable se encuentra lejos de los centros de consumo”, ya que se concentra en el norte (66%) y noreste (69%).

La figura 4 muestra la capacidad de generación de energía eléctrica en Brasil entre 2006-10 por tipo de planta de energía.

Figura 4 – Capacidad de generación de energía eléctrica instalada (en MW)

2006 2007 2008 2009 2010 % 2010/09 % 2010
Total 96,294 100,352 102,949 106,569 113,327 6.3 100.00
Plantas hidroeléctricas 72,005 74,937 74,901 75,484 77,090 2.1 68.0
Plantas termoeléctricas 20,372 21,229 22,999 25,350 29,689 17.1 26.2
Pequeñas hidro (1-30 MW) 1,566 1,820 2,490 2,953 3,428 16.1 3.0
Centrales hidro (<1 MW) 107 112 154 173 185 6.9 0.2
Plantas nucleares 2,007 2,007 2,007 2,007 2,007 0.0 1.8
Plantas eólicas 237 247 398 602 927 54.0 0.8
Solar 1 0.0

Fuente: Statistical Energy Yearbook (2011, p. 44)

Note: Para las plantas de energía hidroeléctrica se considera la parte brasileña de Itaipú (6,300 MW hasta 2006, 7,000 MW desde 2007).

De acuerdo con el BEN (2011) la generación de energía eléctrica en plantas de servicio público y autoproductores alcanzado en 2010 fue 509,2 TWh, lo cual es un 10% más que en 2009. El mayor porcentaje fue el de las plantas de servicio público, con un 87,5% con hidroeléecticidad como su fuente principal, que muestra un aumento del 3,7% en 2010. En ese año la producción de combustibles fósiles fue de 9,8% del total de las plantas de servicio público, frente al 8,9% en 2009. La generación de autoproductores en el mismo año mostró un crecimiento del 18,4% a partir de 2009, teniendo en cuenta la suma de todas las fuentes que se utilizaron. “Estos centros están sujetas a concesión, autorización o registro cuando se trata de suministrar, de acuerdo con el tipo de planta, el potencial que se va a instalar y el usuario final de la energía.” (ANEEL, 2003)

La tabla 5 sintetiza algunos datos sobre el desarrollo del sector energético en el año 2010 con datos seleccionados publicados en el BEN 2011. Una visión general del sector muestra un escenario positivo debido al buen uso de la infraestructura disponible y la abundancia de los recursos hídricos.

Tabela 5 – energía eléctrica y sus resultados (año de referencia 2010)

Producción de energía hidráulica primaria del total de las renovables (1) 13.9%
Suministro de energía hidráulica doméstica y electricidad del total de las renovables (2) 14%
Importaciones líquidas 35.9 TWh
Importaciones líquidas + suministro doméstico de energía 545.1 TWh
Dependencia en energía externa (3) 10^3 tep (toe) 6.4%
Consumo final (4) 455.7 TWh
Generación de energía (5) del suministro total 86%
Crescimiento en capacidad instalada 7.1 GW
Plantas hidráulicas centrales (en relación al total de capacidad instalada) 71.2%
Estaciones térmicas (en relación al total de capacidad instalada) 26.2%
Plantas nucleares 1.8%
Energía eólica 0.8%

Fuente: datos compilados del BEN (2011)

Notas: (1) Hasta 2007, la proporción fue en promedio de 14%, mientras que en 2008 era de 13.4% y 13.7 en 2009.
(2) Una variación negativa del 8,6% respecto a 2009. De 2001 a 2008 no pasó de 14% del total de suministro renovable hidroeléctrico y eléctrico.
(3) El país gana autonomía en la dependencia externa de electricidad. En el año 2001 fue de 10,3% del total la dependencia energética del exterior, frente al 6,4% en 2010.
(4) En el consumo final de energía por fuente, la variación es del 16,3% en comparación con 2009.
(5) La suma de las importaciones que son esencialmente de origen renovable.

El mantenimiento de este modelo, sin embargo, dependerá de la finalización de los marcos regulatorios del sector de la energía eléctrica, así como sobre si habrá o no una derivación del discurso en torno a la sostenibilidad del modelo. Puede señalarse que el gobierno ha estado incentivando el funcionamiento de las plantas más pequeñas y locales con el objetivo de reducir costes y minimizar el impacto ambiental (REIS, 2011).

 

Referencias

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EMBRAPA. Agência de Informação Embrapa. Hidratado, 2012. Disponível em: <http://www.agencia.cnptia.embrapa.br/gestor/cana-de-acucar/arvore/&#8230;.html. Acceso: 12 de junho 2012.

FGV. Fundação Getúlio Vargas; Ernest & Young Terco. Brasil sustentável: perspectivas dos mercados de petróleo, etanol e gás, 2011. Disponible en: <http://www.ey.com/…A1s.pdf>. Acceso: 23 de febrero 2012.

FURTADO, A. Brasil em Desenvolvimento. Crise energética e trajetória de desenvolvimento tecnológico, 2003. Disponible en: <http://www.ie.ufrj.br/desenvolvimento/pdfs/crise_energetica_..pdf>. Acesso em: 09 de marzo de 2012.

PEREIRA, A., MARRECO, J; ALMEIDA, M; CORREA NETO, V. Aspectos fundamentais de planejamento energético. Rio de Janeiro, 2005. Disponible en <http://www.sudene.gov.br/conteudo/…/PE_Aspectos_Fundamentais.pdf‎&gt;. Acces: 12 de marzo de 2012.

PINTO JUNIOR, H. Economia da energia: fundamentos econômicos, evolução histórica e organização industrial. Rio de Janeiro: Elsevier, 2007.

PIRES, M.C. Dependência de importações e a crise da mundialização: crescimento e flutuação na economia brasileira 1980-2000. Tese (Doutorado) Programa de Pós Graduação em História Econômica, Faculdade de Filosofia, Letras e Ciências Humanas, Universidade de São Paulo, São Paulo, 2002.

RAMPAZZO, S. E. A questão ambiental no contexto do desenvolvimento econômico. In: BECKER. D. (Org.) Desenvolvimento sustentável: necessidade e/ou possibilidade? 4. ed. Santa Cruz do Sul: EDUNISC, 2002.

Reis. L.B., FADIGAS, E.A.; CARVALHO, C.E. Energia, recursos naturais e a prática do desenvolvimento sustentável. 2. Ed. Barueri, SP: Manole, 2012. 460p.

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